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Love Is Blind: Países Bajos: una estafa romántica con paisajes de ensueño 🇳🇱

Paisajes de ensueño, parejas congeladas y una estafa romántica que ni los tulipanes consiguen disimular.

Ayer domingo terminé de ver Love Is Blind: Países Bajos de un solo tirón. Necesitaba algo relajado, bonito y simple para desconectar un rato. Y vaya que me reí. No necesariamente por las razones que esperaba, porque, sinceramente, creo que estamos ante una de las peores entregas de esta franquicia que he visto.

Empecemos por las parejas. ¿Pueden ser más frías? ¿Es que en los Países Bajos el romanticismo se paga aparte o estamos ante un experimento social para demostrar que el amor también puede sobrevivir a temperaturas bajo cero? He visto congeladores con más química que algunos de estos participantes.

Personalmente, yo habría tirado la toalla al primer inconveniente. Entiendo que enamorarse sin ver a la otra persona es la premisa del programa y que las relaciones necesitan tiempo para desarrollarse. Pero una cosa es construir una conexión emocional y otra muy distinta es ver a dos personas intentando convencerse de que aquello tiene futuro mientras uno, desde el sofá, empieza a preguntarse quién necesita más terapia: los participantes o el espectador.

Y, sin embargo, hay algo que debo reconocerle a esta temporada: el lugar es sencillamente hermoso.

Los paisajes, los escenarios y los lugares que nos muestran tienen una belleza extraordinaria. Por momentos, la serie parece una campaña turística que accidentalmente contrató a un grupo de personas para hablar de sus problemas sentimentales. No sé, si el neerlandés promedio vive rodeado de tanta belleza, pero lo que dejaron ver en pantalla fue espectacular. Si el objetivo era enamorarme de los Países Bajos, lo consiguieron. Si pretendían convencerme de que allí se puede encontrar el amor a ciegas, el resultado fue bastante menos convincente.

Porque esa es la gran contradicción de esta edición: un entorno de ensueño para unas relaciones que, en mi opinión, terminaron pareciéndome una auténtica estafa emocional. Mucha expectativa, poca química y una capacidad admirable para convertir situaciones que deberían ser románticas en momentos incómodos.

Aun así, la terminé de un tirón. Supongo que quería descubrir si en algún momento aquello despegaba o si mis sospechas terminarían confirmándose. Ya saben cómo funciona esto: a veces uno sigue viendo una serie no porque sea buena, sino porque necesita comprobar hasta dónde puede llegar el desastre.

Mi veredicto: los paisajes, diez puntos; el romance, en cuidados intensivos.

Netflix, gracias por el recorrido turístico, pero, por favor, no saquen una segunda temporada de Love Is Blind en los Países Bajos. Hay demasiados países hermosos en el mundo como para volver a organizar una expedición sentimental al Polo Norte. ❤️‍🩹

Calificación: ⭐

Pruébalo por 30 días y nos cuentas.

Vincent

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