Esposas para Harry: Netflix, ¿pero qué coño es esto?
Sí, estoy celoso. Pero eso no convierte este reality en una buena idea.
Seguro los envidiosos dirán que estoy celoso. Y sí, coño, lo estoy. Especialmente porque mi juventud ya se fue a cobrar pensión y no pienso fingir que no me afecta. 😂
Pero dejando el trauma generacional a un lado, hablemos de “Esposas para Harry”.
Netflix, ¿qué coño estás haciendo?
El reality tiene ese aroma inconfundible de contenido fabricado en laboratorio: gente guapa, drama prefabricado, conflictos que parecen escritos por un becario con tres cafés encima y una premisa que pretende vendernos como entretenimiento algo que, después de cinco minutos, ya sabes exactamente hacia dónde va.
Lo único verdaderamente positivo es que las niñas son lindas. Punto. No voy a insultar a la biología para hacer una crítica más profunda de la necesaria.

Porque después de eso viene el vacío.
Y no, el problema no es que sea un reality superficial. Hay realities superficiales extraordinariamente entretenidos. El problema es que este parece diseñado para que uno termine mirando la pantalla con la misma expresión de quien acaba de abrir la nevera por quinta vez esperando que aparezca algo nuevo.
Lo verdaderamente desconcertante es Netflix.
Una plataforma que puede producir cosas extraordinarias decide invertir tiempo, dinero y recursos en esto y luego pretende que uno diga: “Wow, qué experiencia audiovisual”.
No, Netflix. 💀
Eso no es una experiencia audiovisual. Es contenido con maquillaje.
Y antes de que aparezca alguien a decirme “si no te gusta, no lo veas”, tranquilo, Freud. Precisamente lo vi para poder decir que no entiendo por qué existe.
Aunque admito algo: probablemente seguiré viendo episodios.
Porque una cosa es tener criterio y otra muy distinta tener fuerza de voluntad. 😌
Calificación: ⭐⭐




