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Photon Studio: la aplicación que me hizo dejar Photopea

Dejé atrás Photopea y encontré un editor que por fin se siente como Photoshop.

Hay aplicaciones que uno instala, prueba cinco minutos y olvida. Y después están esas que te hacen detenerte frente al monitor y pensar:

“¿Cómo no había encontrado esto antes?” 💀

Eso me pasó con Photon Studio.

Y para entender por qué me ha impresionado tanto, tengo que explicar de dónde vengo.

Llevo muchos años trabajando con Photoshop. Muchos. Me certifiqué en el año 2000 como Adobe Certified Expert, cuando esa acreditación todavía representaba una parte importante de mi trayectoria profesional.

Después vino la realidad.

Cada nueva versión traía sus cambios, sus novedades y, para mantener determinadas acreditaciones, había que volver a pagar. Y no hablo de pagar unas monedas precisamente. En aquella época, renovar certificaciones y mantener ese estatus tenía un costo que, para muchos profesionales, no era precisamente simbólico.

Literalmente había que pensárselo dos veces antes de sacar la tarjeta.

Por eso hace tiempo que no tengo Adobe.

Affinity llegó como una curita

Cuando apareció Affinity en mi vida, lo recibí como un relevo.

Una curita, para ser más exactos. 👆🏻

Y no quiero sonar malagradecido, porque hizo lo que tenía que hacer.

Affinity me permitió continuar trabajando, me dio herramientas profesionales y me ofreció una alternativa cuando yo ya no quería depender del ecosistema de Adobe.

El problema era otro.

Yo me sentía en Marte. 🤡

Habrá gente que se acostumbró perfectamente a su interfaz y trabaja con Affinity con absoluta comodidad. Y me parece estupendo.

Pero yo abría la aplicación y sentía que alguien había tomado todos los muebles de mi casa, los había llevado a otra habitación y después me había dicho:

“Bueno, ahora encuentra la cafetera.”

Todo estaba ahí.

Pero estaba en otro sitio. 💀

Y cuando llevas tantos años trabajando con una herramienta, eso pesa.

No es solamente aprender dónde está un botón.

Es memoria muscular.

Es velocidad.

Es saber dónde mirar sin pensarlo.

Affinity se quedó como relevo y no pienso quitarlo. Siempre es bueno tener otra aplicación que te dé cierta confianza y que pueda resolver determinadas cosas.

Pero yo seguía buscando algo que me resultara más natural.

Y entonces estaba Photopea

Photopea fue mi solución para cosas puntuales.

Y aquí tengo que reconocerle algo: funciona.

Pero también tengo que decir lo otro:

me desmoralizó desde el principio.

La interfaz me daba la sensación de haberse quedado congelada en otra época.

Y sí, voy a exagerar porque estamos entre amigos:

parece que el diseñador de la interfaz se quedó en Photoshop 4.0 cuando Windows todavía era 3.1. 😂

Es una exageración, evidentemente.

Pero esa era exactamente la sensación que me producía.

Además, tengo que admitir que hay algo que me desespera especialmente: la experiencia visual.

Puedes tener una herramienta técnicamente competente, pero si cada vez que la abres te produce rechazo, ya empezamos mal.

Photopea terminó siendo ese sitio al que entraba porque necesitaba hacer algo y no porque quisiera trabajar allí.

Abría.

Hacía lo que necesitaba.

Cerraba.

Fin de la relación.

Photon Studio llegó por recomendación

Y aquí tengo que hacer justicia.

Esto no fue producto del azar divino.

Si no fuera por mi amigo Gilberto, probablemente yo seguiría peleándome con Affinity y mirando a Photopea con la misma alegría con la que uno mira una factura inesperada.

Gilberto me recomendó Photon Studio. 🤝

Lo probé.

Y entonces ocurrió algo bastante curioso.

No tuve que aprender a usarlo para empezar a sentirme cómodo.

La interfaz me resultó familiar.

Muy familiar.

Se siente como una aplicación profesional

Esta es probablemente la característica que más me ha llamado la atención.

Photon Studio se siente como una aplicación profesional. 🙌🏻

Y no lo digo como una frase publicitaria.

Lo digo por la sensación que produce al trabajar.

La organización de las herramientas, las capas, las máscaras, las selecciones, los ajustes y el flujo general de edición me resultan naturales.

Para las cosas básicas, mi cerebro no tiene que detenerse a preguntar:

“¿Dónde pusieron esto?”

Simplemente trabajo.

Y después de haber pasado por Affinity y de haber utilizado Photopea para trabajos puntuales, esa sensación es maravillosa.

No quiero pelearme con la interfaz.

Quiero diseñar.

Y ahí entendí por qué me gustó tanto

No creo que la gran virtud de Photon Studio sea intentar convertirse en “el nuevo Photoshop”.

Esa comparación puede ser hasta injusta.

Photoshop tiene décadas de desarrollo detrás.

Lo que me interesa de Photon Studio es otra cosa:

me permite volver a sentirme cómodo trabajando con una herramienta de edición profesional.

Capas.

Máscaras.

Selecciones.

Ajustes.

Retoque.

PSD.

Herramientas asistidas por inteligencia artificial.

Todo dentro de una aplicación de escritorio que no me hace sentir que estoy editando una fotografía dentro de una página web.

Para mí, eso importa muchísimo. 💪🏻

La inteligencia artificial sí tiene sentido aquí

Además, Photon Studio incorpora funciones de inteligencia artificial para determinadas tareas de edición, como selección de sujetos y eliminación automática de fondos.

Y ese tipo de IA sí me interesa.

No quiero que una inteligencia artificial haga todo mi trabajo.

Quiero que me quite de encima las tareas aburridas.

Si necesito eliminar un fondo, seleccionar un sujeto o acelerar una operación repetitiva, perfecto.

Hazlo.

Después déjame seguir trabajando.

Ese es el tipo de relación que quiero tener con la IA.

¿Tienes Adobe?

Si tienes Adobe y estás perfectamente cómodo con él, estupendo.

Pero si algún día descubres Photon Studio, probablemente vas a entender por qué me ha llamado tanto la atención.

No te voy a decir que lo abandones todo inmediatamente.

Eso sería absurdo.

Lo que sí te digo es que pruebes la aplicación.

Porque cuando una herramienta consigue que alguien que lleva décadas trabajando con Photoshop diga:

“Esto se siente familiar”,

ya consiguió algo importante.

En mi caso, además, llegó en el momento perfecto.

Affinity seguirá instalado.

Nunca está de más tener una alternativa.

Photopea, en cambio…

Bueno.

Digamos que nuestra relación ha terminado de manera bastante civilizada.

Yo no le guardo rencor.

Simplemente ya no quiero verla ni en pintura. 😂

Y todo esto gracias a Gilberto, que tuvo la brillante idea de decirme:

“Prueba Photon Studio.”

La probé.

Y ahora entiendo perfectamente por qué.

A veces uno no necesita otra herramienta. Solo necesita encontrar la que finalmente le haga sentir que volvió a casa.

⁠Photon Studio oficial, Tenzen Studio

La página oficial indica que Photon Studio es gratuito, funciona en macOS, Windows 11 y Linux, y procesa la edición localmente. También incluye selección de sujeto y eliminación de fondo mediante modelos que se ejecutan en el propio equipo. 

Pruébalo por 30 días y nos cuentas.

Vincent

Lead de Ingeniería de Contenidos y Experiencia de Usuario. - Especialista en la creación de activos digitales de alta fidelidad, integrando ingeniería de búsqueda (SEO) y narrativa persuasiva para maximizar el ROI.

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