Mercy se posiciona como un thriller de ciencia ficción sobrio y asfixiante que disecciona una angustia latente en nuestra era: la deshumanización de la justicia a manos de la eficiencia algorítmica. Bajo la dirección de Timur Bekmambetov, el cineasta abandona sus característicos excesos visuales para abrazar una puesta en escena contenida y casi quirúrgica, reforzando una atmósfera de vigilancia total y claustrofobia moral.
La premisa: Entre el dato y el sentimiento
La trama sigue a un hombre (un Chris Pratt en su registro más vulnerable) acusado de asesinar a su esposa. Su única defensa es una carrera contrarreloj contra un sistema judicial gobernado íntegramente por Inteligencia Artificial. Si bien la premisa no busca reinventar la rueda del género, Mercy encuentra su fuerza en un matiz narrativo brillante: la película no cuestiona si la IA puede juzgar con precisión, sino si tiene la capacidad de comprender. Es en esa grieta entre la lógica binaria y la complejidad del duelo donde reside el verdadero motor dramático.
Interpretaciones y Estética
- Chris Pratt: Sorprende con una interpretación contenida, alejándose del héroe carismático para encarnar a un hombre quebrado. Su desesperación se lee en silencios y miradas tensas, no en gritos.
- Rebecca Ferguson: Aporta la gravedad necesaria como contrapeso moral. Su personaje representa la duda ética en un entorno que ha decidido erradicar los matices humanos.
Visualmente, la película opta por un futurismo administrativo. No hay tecnología extravagante; hay superficies frías, pantallas omnipresentes y una iluminación neutra que evoca una deshumanización burocrática. Es un futuro inquietante precisamente por lo cerca que se siente de nuestro presente.
Un ritmo que incomoda
El ritmo es deliberadamente pausado. Bekmambetov prioriza la construcción de la tensión mediante la impotencia del individuo frente a una máquina sorda, evitando giros de guion artificiales. Es una apuesta arriesgada que busca la reflexión antes que la adrenalina.
“Mercy no busca el espectáculo, busca la incomodidad de quien se sabe observado por un juez sin rostro.”
Es probable que quienes miran la IA con escepticismo experimenten un rechazo visceral ante la película, al percibirla como un presagio de un futuro inminente. 🤷🏻♂️
Veredicto
Lo mejor de la cinta es su subtexto. Sin recurrir a sermones, plantea interrogantes sobre la delegación de nuestra moral en la tecnología y la erosión de la empatía institucional. Al no ofrecer respuestas cerradas, obliga al espectador a emitir el juicio final.
En definitiva, Mercy es un thriller inteligente y elegante. No grita, pero su eco perdura mucho después de los créditos.
Calificación: ⭐⭐⭐⭐
Disponible para comprar o alquilar en Apple TV.




