28 Years Later: The Bone Temple no es solo la cuarta entrega de la saga iniciada por Danny Boyle en 2002; es un experimento narrativo y tonal que desafía las convenciones del cine de infectados. Bajo la dirección de Nia DaCosta y con un guion de Alex Garland, la película retoma la senda de su predecesora de 2025 para sumergirnos en la psique de Spike (Alfie Williams), un joven marcado por el trauma en un mundo donde el virus de la rabia es ya una constante existencial.
Una estética de la desolación
Lo que define a esta entrega es su dualidad sensorial. La fotografía de Sean Bobbitt, en simbiosis con la partitura visceral de Hildur Guðnadóttir, construye un paisaje postapocalíptico que oscila entre la crudeza clínica y el lirismo visual. Aquí, la violencia no busca el aplauso del fan del gore; es una herramienta perturbadora diseñada para borrar las fronteras entre la ferocidad de los infectados y la depravación humana.
El conflicto: Culto vs. Humanidad
El motor de la cinta se divide en dos polos interpretativos magistrales:
- Jack O’Connell (Sir Jimmy Crystal): Se consolida como un antagonista inolvidable. Su líder de culto es una mezcla magnética de carisma y psicosis, envolviendo al espectador en rituales sangrientos que rozan lo grotesco sin perder nunca el sentido de la amenaza real.
- Ralph Fiennes (Dr. Ian Kelson): Ofrece el contrapunto emocional necesario. Su interpretación aporta vulnerabilidad y una “triste esperanza”, especialmente en sus insólitas interacciones con un Alpha infectado. Esta subtrama es, quizás, el corazón reflexivo de la película, cuestionando si la evolución del virus permite aún destellos de humanidad.
Arriesgada, abstracta e irregular
No estamos ante un filme homogéneo. El ritmo de DaCosta prioriza la atmósfera abstracta sobre la estructura lineal, lo que puede resultar denso para quienes busquen una narrativa convencional. El guion de Garland es ambicioso —quizás demasiado— al intentar entrelazar el horror de culto con interrogantes existenciales, lo que sacrifica parte de la cohesión en favor de la potencia visual. Además, su naturaleza de secuela directa hace que sea una experiencia poco accesible para los recién llegados a la franquicia.
Veredicto: The Bone Temple es un thriller de horror provocador que eleva la saga hacia el horror existencial. No es una película complaciente ni de sustos rápidos; es una obra que busca la introspección a través de la incomodidad. Una experiencia intensa que, aunque no ha arrasado en taquilla, está destinada a convertirse en una pieza de culto.
Calificación: ⭐⭐⭐
Disponible para comprar o alquilar en Apple TV.




