La historia de Elizabeth Smart es uno de los casos de secuestro más conocidos y estremecedores de las últimas décadas, no solo por el horror de lo ocurrido, sino por el extraordinario desenlace y su posterior labor como activista.
Aquí te detallo los puntos clave de lo sucedido:
1. El Secuestro (Junio de 2002)
El 5 de junio de 2002, Elizabeth, que entonces tenía 14 años, fue sacada a punta de cuchillo de su dormitorio en su casa en Salt Lake City, Utah. Su hermana pequeña, Mary Katherine, quien fingía estar dormida, fue la única testigo del rapto.
El secuestrador fue Brian David Mitchell, un fanático religioso que se hacía llamar “Emmanuel”, y su esposa, Wanda Barzee. Mitchell había trabajado brevemente en la casa de los Smart meses antes realizando reparaciones.
2. Los 9 meses de cautiverio
Durante los nueve meses que estuvo desaparecida, Elizabeth vivió un calvario:
- Fue llevada a un campamento improvisado en las montañas cercanas a su casa.
- Sufrió abusos físicos y sexuales constantes.
- Fue obligada a ingerir alcohol y drogas para mantenerla dócil.
- Dato impactante: En varias ocasiones, sus captores la llevaron a lugares públicos (como bibliotecas o fiestas) usando pelucas y velos. A pesar de que la policía la buscaba intensamente, nadie la reconoció bajo el disfraz.
3. El Rescate (Marzo de 2003)
El caso dio un vuelco cuando Mary Katherine recordó de repente dónde había visto antes al secuestrador. La familia difundió un boceto de “Emmanuel”.
El 12 de marzo de 2003, transeúntes en Sandy, Utah, reconocieron a Mitchell por las noticias. La policía intervino y encontró a Elizabeth con la pareja. Al principio, ella negó su identidad (debido al miedo y al control psicológico), pero finalmente admitió quién era ante los oficiales.
4. Justicia
- Brian David Mitchell: Fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en 2011.
- Wanda Barzee: Fue condenada a 15 años. Fue liberada en 2018, una decisión que Elizabeth criticó duramente por considerarla una amenaza para la sociedad.
La vida después: De víctima a defensora
Lo que hace que la historia de Elizabeth sea tan poderosa es su resiliencia. En lugar de alejarse del ojo público, decidió utilizar su experiencia para ayudar a otros:
- Fundación Elizabeth Smart: Trabaja en la prevención del abuso infantil y el apoyo a las víctimas.
- Defensa legal: Ha impulsado cambios en las leyes sobre delincuentes sexuales y protocolos de búsqueda (como la Alerta AMBER).
- Vida personal: Se casó en 2012 y es madre de tres hijos, demostrando que es posible construir una vida plena después de un trauma extremo.
“No permitas que el pasado dicte tu futuro. Mi vida es una prueba de que se puede ser feliz de nuevo”. — Elizabeth Smart.



